viernes, 17 de octubre de 2008

Insecto palo

Esste es el Phobaeticus chani, un insecto palo, que mide 56,6 centímetros de punta a punta y tiene un cuerpo de 35,7 centímetros. Ayer fue presentado como el insecto más grande conocido hasta el momento en el Museo de Historia Natural de Londres.

El especimen, procedente de la selva Borneo (Malasia), ha sido donado por Datuk Chan Chew Lun al museo y mide 2,9 centímetros más que el anterior ejemplar de mayor tamaño conocido, el phobaeticus kirbyi, también originario de Borneo.

Los científicos conocen muy poco sobre la biología del insecto, de cuya especie sólo se han encontrado tres especímenes. No obstante, los huevos del insecto resultan muy interesantes: consisten en una pequeña cápsula dotada de unas prominencias que hacen la función de alas, facilitando que el viento disemine los huevos.

"Es una pena que muchas otras especies de insectos espectaculares estén desapareciendo a medida que sus hábitats son destruidos y antes de que tengamos tiempo de encontrarlos y catalogarlos", ha lamentado George Beccaloni, responsable de la colección de insectos palo del museo. Existen hasta 3.000 especies de insecto palo en el mundo, la mayoría localizadas en el trópico y en el subtrópico.

Tomado de www.elpais.com

jueves, 9 de octubre de 2008

Pingüinos amenazados por cambio climático

Pingüino Emperador
El aumento global de la temperatura, que será dos grados centígrados, provocará que la población antártica de pingüinos adelia y emperador se vea reducida entre un 50% y un 75%, respectivamente, en 2042 en la zona continental de la Antártida, según el estudio 'Cambio Climático en la Antártida' del grupo ecologista WWF/Adena presentado en el Congreso Mundial de la Naturaleza.
Según explicó el investigador del CSIC Andrés Barbosa, el calentamiento se traduce en la pérdida del hielo marino y glaciar, lo que reduce la superficie de su parte basal y, con ello, la cantidad de fitoplancton que se desarrolla bajo el hielo.
Este componente es el alimento del krill -una pequeña gamba- que a su vez es la presa "fundamental" de los animales que viven en el Antártico. "Si la presa disminuye, el resto de población disminuirá, dijo Barbosa. Esta disminución de krill ya se ha constatado en la Antártida peninsular".
El investigador también concretó que en la zona continental ha aumentado la cantidad de hielo debido a los vientos, variables debido al cambio climático. Según este experto, esto provoca que las zonas de alimentación estén "más alejadas" y aumenten los costes energéticos.
"La situación es bastante catastrófica", concluyó, al tiempo que advirtió de que afectará tanto a la Antártica peninsular como continental. "Es una señal que nos debe hacer pensar y cambiar el modelo", aconsejó.
La población total de pingüinos en la Antártica es de unos cinco millones, y, según reveló el coordinador del estudio, Juan Casavelos, es la única especie "estrictamente antártica", ya que el resto de animales están también en otras zonas del planeta. Por ello, los pingüinos estarán "influidos más negativamente".

EFECTOS NOTABLES
Según Barbosa, los efectos del calentamiento global ya se han hecho notar "acusadamente" en la región antártica, ya que, por ejemplo, los científicos han constatado en el estudio de una determinada colonia una reducción del 60% en el caso de las poblaciones de adelia en los últimos 25 años, y un descenso de 250 a diez parejas de emperador.
Casavelos pidió que se alcance un nuevo acuerdo climático global "que trascienda el Protocolo de Kyoto", ya que éste vence en 2012, exigió que este acuerdo contemple "reducciones dramáticas" de emisión de gases de efecto invernadero y propuso que sean de un 80% en 2050 en comparación con los niveles de 1990 para evitar la extinción de estos animales.
Finalmente, explicó que el estudio es un "acople" de cuatro modelos en que se demuestran los estragos que causaría en la población de pingüinos el aumento de la temperatura. Los autores del estudio son científicos de varias universidades norteamericanas y francesas centrados en algunas colonias continentales y de la península.

Tomado de www.elmundo.es

Bacteria 'Desulforudis audaxviator'

Micrografía de la bacteria 'Desulforudis audaxviator' encontrada en la mina de Mponeng, Sudáfrica. (Foto: 'Science').
Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los científicos cuando se plantean la posibilidad de encontrar vida en otros planetas es si algún organismo es capaz de vivir de forma independiente, sin necesidad de recibir la luz del sol o de alimentarse de otros seres vivos. La duda ha quedado siempre sin respuesta. El descubrimiento en una mina de oro, a casi tres kilómetros de profundidad, de una nueva bacteria ha conseguido abrir una nueva puerta en la investigación astrobiológica.
"Ahora que tenemos la prueba de la existencia de un organismo como este, es excitante, hasta en un sentido filosófico, saber que todo lo necesario para la vida está empaquetado dentro de un solo genoma", afirma Dylan Chivian, autor del descubrimiento que se ha publicado en la revista 'Science' e investigador del Laboratorio de la División de Biociencias Físicas de al Universidad de Berkeley (EEUU).
Además, el hallazgo supone la primera prueba de un ecosistema formado por una única especie biológica. La bacteria 'Desulforudis audaxviator', encontrada en una nueva galería de la mina de oro de Mponeng, cercana a Johanesburgo (Sudáfrica), en condiciones de total oscuridad y a más de 60 grados centígrados de temperatura, vive de forma totalmente aislada de otras formas de vida.
Consigue sobrevivir en un hábitat semejante gracias a la energía que extrae, no del Sol, sino del hidrógeno y del sulfato producidos por la descomposición radiactiva del uranio presente en la mina. Además, como vive aislada de otras formas de vida, obtiene sus moléculas orgánicas de la humedad presente en la tierra, del carbono inorgánico de las rocas y del nitrógeno que proviene del amonio que rodea los minerales.
Largo camino por la Evolución
En el largo trayecto evolutivo hasta las profundidades de la Tierra, esta bacteria ha desarrollado una batería de genes que le permiten hacer cosas impensables en otras formas de vida, como fijar el nitrógeno directamente del elemento químico presente en el medio.
"Casi todos los organismos viven en comunidades con diferentes papeles dentro de cada ecosistema", dice Chivian. Pero 'D. audaxviator' ha obtenido genes fundamentales para su vida de otros organismos, como arqueas, gracias a la capacidad de intercambiar material genético, un proceso conocido como transferencia horizontal que le permite obtener genes de organismos muy diferentes a él.
Estos le permiten, no sólo alimentarse de materia inorgánica exclusivamente, sino convertirse en una espora cuando hay periodos pobres en nutrientes o protegerse a sí mismo del ataque de los virus.
No se trata de un organismo marciano, pero su modo de vida bien podría encajar con las condiciones que podría tener un organismo en Marte. Sin embargo, su procedencia no es extraterrestre, sino todo lo contrario procede del mismo corazón de la Tierra.
De hecho, el nombre de la bacteria procede de la literatura de ciencia ficción del maestro Julio Verne. En un momento de su Viaje al centro de la Tierra, el protagonista, el profesor Lidenbrock, descifra un mensaje que dice en latín: "desciende, 'Audax viator', y alcanza el centro de la Tierra".
Tomado de www.elmundo.es

lunes, 6 de octubre de 2008

¿Pelotas de tenis destripadas o monstruos?

Parecen pelotas de tenis destruídas pero en realidad son los pequeños retoños de los tentáculos de calamar, unas minúsculas ventosas, con diámetros de alrededor de 400 micras (400 millonésimas de un metro, o 0,04 centímetros), puede verse en detalle en estas imágenes de microscopio. Los retoños se alinean con colmillos (en blanco) que ayudarán al calamar a captar la presa.

El Loligo pealei o calamar de larga aleta tienen ocho brazos y dos tentáculos, todos los cuales están revestidos con los monstruosos retoños.

Esta imagen, tomada por Jessica D. Schiffman y Caroline L. Schauer de la Universidad de Drexel, obtuvo una mención honorífica a la fotografía en el 2008 Torneo Internacional de Ciencias e Ingeniería de Visualización-2008, patrocinado por la revista Science y la National Science Foundation.
Fuente: LiveScience

sábado, 4 de octubre de 2008

Ballena franca

Pocas personas tienen la suerte de poder nadar junto a un ejemplar de ballena franca. El fotógrafo Brian Skerry es una de esas personas. Junto con su equipo (el buzo que se ve en la foto es su ayudante Mauricio Handler) viajó hasta Nueva Zelanda para obtener fotos tan espectaculares como esta.

Tan sólo quedan unos pocos centenares de estos gigantes en el Atlántico Norte, sin embargo su número no para de crecer en las aguas del Pacífico Sur.
Foto nationalgeographic. Vía Darkroastedblend.